ACORDARME DE QUE NO RECUERDA

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Han pasado unos meses en que mi madre parece haberse estancado en la enfermedad, con algunos altibajos. Está claro que el centro de día es la mejor medicina para el Alzheimer, está estimulada y se siente bien con ella misma.

He aprendido en este tiempo, que la enfermedad puede ser menos dramática para ella y para nosotros si la sabemos llevar. Que nuestra actitud ante ella influye para bien o para mal en su comportamiento. Que si yo estoy nerviosa ella estará nerviosa. Que ella va a empatizar conmigo y mi humor.

También he aprendido a meterme, o al menos intentarlo, en su realidad que no siempre coincide con lo real. Esto intento no olvidarlo yo.

A interiorizar y recordar a cada momento que mi madre no se acuerda. No se acuerda que acabamos de tomar café, que sus padres ya murieron, que está casada hace 62 años y que tiene 4 hijos, 7 nietos y un biznieto. Que no vive en la Rotxapea y que sus padres no se van a preocupar porque no vaya a dormir…. no se acuerda y esto hay que tenerlo siempre presente.

Cuando está empecinada con algo es inútil intentar que razone, y mucho menos discutir con ella. No he conseguido más que ponerla nerviosa y ponerme nerviosa yo. Cuando dice “me tengo que ir a casa con mis padres”, decirle que han muerto me quedó demostrado que la hacía sufrir profundamente pues  le estaba anunciando la muerte de sus padres.               La táctica no es fija pues no siempre funciona lo mismo, pero ahora, primero le doy largas “es pronto, tenemos tiempo” o “tranquila está tu hermana con ellos”… intento que se entretenga con algo:  la tele, la partida al porrazo, planchar… le cuento historias pasadas que le hagan darse cuenta de lo mucho que ha vivido, de lo mayores que somos todos. Intento que se sitúe entre sus cosas: su ropa en el armario, los cuadros del papa, la vajilla antigüa. A veces lo consigo.

Otras no. Un día tuve que bajar con ella a la calle y lo pasamos mal.

No recordaba como ir a su casa, yo le dije que tampoco, y ahí fui cruel pues la puse aún mas nerviosa y más confusa; se supone que confía en mí.  Me lié a andar con ella, a contarle nuestra vida, a recordarle a su marido. Hasta que le cambio el chip y recordó. Recordó que tenia un marido y quiso ir con él.

Quiero que mi madre se sienta bien, que no sienta vergüenza, que no me diga “como tengo esta cabeza” cuando se da cuenta de que algo no va bien; no quiero recordarle que no recuerda. No quiero que por mi poco tacto ella se sienta aún peor de lo que ya se siente.

Hay que ser sutiles con ellos. Hay que ayudarles sutilmente a recordar, facilitarles la vida, incitarles con conversaciones de cosas que sabemos que recuerdan. Darles sutilmente información, con un gesto, una palabra. Sutileza para saber torearla, anticipándome a los problemas y a sus necesidades. Todo esto lo estoy aprendiendo viviendo y leyendo.

Y utilizar el humor, intentar que se ria.

Centrarme en ella cuando estoy con ella, meterme en su realidad.

No intentar convencerla de que está equivocada, soy yo la que tengo que ir a su mundo, no ella al mio.

 

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_137306.html#.UbCK5peNPuA.facebook

 

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